El futuro del coaching en América Latina: entre la Inteligencia Artificial, la conciencia somática y la inteligencia colectiva
- Takun Ltda
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Congreso Latinoamericano de Coaching
Cuando un congreso permite leer el futuro de una profesión
No lo puedo creer! Todo el trabajo de los últimos meses, con un equipo espectacular, terminó en dos días. Con resultados a mi juicio muy potentes. Ya escribiré otro artículo respecto a mi experiencia siendo equipo. Algo que parecía un sueño inalcanzable, ocurrió y ahora es momento de reflexionar y a mi juicio sistematizar para aprender y proyectar.
Los congresos profesionales suelen ser entendidos como espacios para compartir conocimientos, presentar investigaciones o fortalecer redes de colaboración. Sin embargo, en ocasiones, trascienden esa función y se convierten en verdaderos observatorios de una disciplina. Más que reunir expertos, permiten identificar las preguntas que comienzan a desplazar a las respuestas tradicionales, reconocer los paradigmas que están perdiendo vigencia y vislumbrar las nuevas formas de comprender la práctica profesional.
El Congreso Latinoamericano de Coaching ICF Chile 2026, realizado en Santiago de Chile los días 31 de julio y 1 de agosto, constituyó uno de esos momentos. Durante dos jornadas, coaches profesionales, líderes organizacionales, ejecutivos de recursos humanos, académicos e investigadores provenientes de distintos países de Latinoamérica dialogaron sobre los desafíos que enfrenta una profesión que evoluciona al ritmo de las transformaciones tecnológicas, sociales y culturales de nuestro tiempo.
Desde mi rol como Directora de Programación del Congreso, tuve la oportunidad de liderar el diseño de la arquitectura académica del encuentro. Esa responsabilidad implicó mucho más que organizar una agenda de conferencias: significó construir un espacio de conversación que representara el estado del arte del coaching contemporáneo, estableciendo criterios rigurosos para la selección de expositores, armando un comité de evaluación con representantes de ICF de otros capítulos de Latinoamérica y procurar diversidad de perspectivas y cuidando o intencionando que cada ponencia aportara evidencia, desarrollo conceptual o experiencia profesional de alto nivel, este por supuesto fue un trabajo en equipo. Y también me tocó leer todas las postulaciones de los speakers. Preciosos trabajos todos.
Ese proceso de curaduría académica, que no es primera vez que me toca hacer dado mis roles anteriores, me permitió advertir un fenómeno particularmente interesante. Aunque los conferencistas provenían de contextos culturales, escuelas y especialidades muy distintas, muchas de sus propuestas comenzaron a encontrarse en un conjunto de preocupaciones comunes. La inteligencia artificial, la comprensión sistémica de las organizaciones, la conciencia corporal, la salud mental, la sostenibilidad y la inteligencia colectiva dejaron de aparecer como temas aislados para configurar una nueva narrativa sobre el futuro del coaching.
Este artículo surgió precisamente de esa observación. Más que ofrecer una crónica del congreso, busca analizar los patrones que emergieron del conjunto de las conversaciones y comprender qué revelaron acerca de la evolución de la profesión en América Latina. La hipótesis que orientó este análisis fue que el coaching profesional estaba transitando desde un enfoque predominantemente centrado en el desarrollo individual hacia una disciplina capaz de intervenir sobre sistemas complejos, integrar nuevas tecnologías sin perder su fundamento humano y generar impacto en organizaciones y comunidades desde una perspectiva ética y basada en evidencia.
Un hito transformador en Santiago de Chile
El Congreso Latinoamericano de Coaching ICF Chile 2026 reunió en el Campus San Joaquín de la Universidad Técnica Federico Santa María a una comunidad diversa de profesionales comprometidos con el desarrollo humano y organizacional. Bajo el lema "Impacta, Impulsa y Construye Futuro", el encuentro se propuso responder una pregunta que atravesó transversalmente todas las actividades académicas: ¿cómo podía el coaching mantener su relevancia en un escenario caracterizado por la aceleración tecnológica, la creciente complejidad organizacional y las profundas transformaciones sociales que experimentaba la región?
La respuesta no emergió desde una única conferencia ni desde un modelo particular. Fue el resultado de un diálogo colectivo en el que coexistieron perspectivas provenientes de la ontología del lenguaje, la neurociencia, la psicología, la prospectiva estratégica, la inteligencia artificial, la sostenibilidad y el liderazgo organizacional. Esa diversidad disciplinaria no fragmentó la conversación; por el contrario, permitió construir una comprensión más amplia ydel papel que el coaching estaba llamado a desempeñar durante la próxima década.
Una decisión relevante del diseño académico consistió en establecer estándares de calidad particularmente exigentes para la selección de contenidos y conferencistas. Todas las propuestas fueron evaluadas considerando su solidez conceptual, su respaldo metodológico y su contribución al desarrollo de la profesión, privilegiando aquellas experiencias sustentadas en evidencia y práctica profesional. Este criterio permitió configurar un programa coherente, donde las distintas ponencias dialogaron entre sí y fueron construyendo una conversación progresiva, más que una sucesión de exposiciones independientes.
Esa coherencia comenzó a hacerse evidente desde las sesiones plenarias. Las intervenciones de keynote speakers como Laura Bicondoa, Denise Russo, Damián Goldvarg, Elena Espinal, Claudio Araya, Pablo Reyes y Francisca Cortés Solari, entre otros, no solo abordaron temáticas diversas, sino que terminaron configurando un mapa compartido sobre los desafíos futuros del coaching. En conjunto, mostraron una disciplina que había ampliado significativamente su campo de acción y que comenzaba a integrar dimensiones que, hasta hace pocos años, se desarrollaban de manera relativamente separada.
Más que anunciar tendencias aisladas, el congreso permitió observar un cambio de paradigma: el coaching dejó de concebirse únicamente como una práctica orientada al crecimiento individual para consolidarse como una disciplina capaz de acompañar procesos de transformación organizacional, fortalecer capacidades colectivas y responder a problemas cada vez más complejos mediante enfoques interdisciplinarios.

Radiografía cuantitativa: ¿dónde se concentra la conversación?
El análisis de la arquitectura temática del congreso (por supuesto con ayuda de la IA y varias…)—que incluye ponencias plenarias (keynotes), paneles de expertos y cinco rutas simultáneas de aprendizaje— revela una distribución que refleja con claridad las prioridades actuales del ecosistema:
Eje temático | Peso en el programa |
1. Liderazgo, Cultura y Transformación Organizacional | 30 % |
2. Desarrollo Personal, Consciencia Evolutiva y Somática | 22 % |
3. Inteligencia Artificial, Tecnología y Evaluaciones | 18 % |
4. Impacto Social, Sostenibilidad e Inclusión | 15 % |
5. Liderazgo Adaptativo e Incertidumbre (BANI) | 15 % |
● Liderazgo, Cultura y Transformación Organizacional (30 %): constituye el bloque mayoritario del contenido. Agrupa conferencias sobre la transición hacia estructuras de gobernanza colaborativa, la creación de culturas de alto desempeño y el acompañamiento de equipos en procesos de cambio estructural.
● Desarrollo Personal, Consciencia Evolutiva y Somática (22 %): abarca la dimensión humana y profunda del coaching. Integra el trabajo corporal neurosomático, la gestión del silencio, la regulación emocional y la exploración del cuerpo como territorio de aprendizaje.
● Inteligencia Artificial, Tecnología y Evaluaciones (18 %): explora la intersección entre la tecnología y el desarrollo humano, abarcando el uso ético de la IA, los sistemas de evaluación digital (assessments) y la delimitación entre el procesamiento algorítmico y la presencia humana.
● Impacto Social, Sostenibilidad e Inclusión (15 %): aborda la extensión del coaching hacia la sociedad civil, la filantropía ambiental, la inclusión femenina y generacional, y el desarrollo comunitario.
● Liderazgo Adaptativo, Prospección de Futuros e Incertidumbre (15 %): enfocado en dotar a los líderes de capacidades para operar en entornos altamente volátiles e inciertos (BANI), cuestionar certezas obsoletas y desarrollar pensamiento prospectivo.
Profundización cualitativa: las conversaciones que comenzaron a redefinir la profesión
● Si la distribución temática del programa permitió identificar las prioridades del coaching contemporáneo, el contenido de las conferencias magistrales reveló algo aún más significativo: la aparición de un nuevo marco conceptual para comprender la profesión. Más que presentar metodologías innovadoras o herramientas aisladas, los keynote speakers convergieron en una misma pregunta de fondo:
¿qué tipo de coaching requerirán las organizaciones y las personas para desenvolverse en un mundo crecientemente complejo?
● Aunque las respuestas provinieron de disciplinas tan diversas como la ontología del lenguaje, la inteligencia artificial, la neurociencia, la prospectiva estratégica y la sostenibilidad, todas parecieron apuntar hacia una transformación común. El coaching comenzó a desplazarse desde una lógica centrada en el acompañamiento individual hacia una práctica capaz de intervenir en sistemas humanos complejos, integrar múltiples formas de conocimiento y generar aprendizaje colectivo.
Tendencias emergentes: señales de una disciplina en evolución
Pecando de una sobre simplificación, y solo con la pretensión (si digo pretensión) de aportar, creo que miradas en conjunto, las conversaciones desarrolladas durante el congreso permitieron identificar cinco tendencias que probablemente marcarán el desarrollo del coaching profesional durante los próximos años.
La primera que identifico y que parece un cuento repetido ya a estas alturas, fue la consolidación de un coaching asistido por Inteligencia Artificial, donde las tecnologías comenzaron a complementar el trabajo del coach mediante procesos de preparación, seguimiento, reflexión y aprendizaje continuo. La discusión dejó de centrarse en el reemplazo de las personas para enfocarse en la construcción de modelos híbridos donde la tecnología ampliara la experiencia humana sin sustituirla.
La segunda tendencia, fue la creciente adopción de una mirada sistémica. El foco comenzó a desplazarse desde el individuo hacia las redes de relaciones, la cultura organizacional y los procesos colectivos de aprendizaje. Esta evolución respondió a una realidad evidente: los problemas que enfrentan hoy las organizaciones son demasiado complejos para ser abordados exclusivamente desde intervenciones individuales.
Una tercera tendencia fue la creciente exigencia de evidencia e impacto. El coaching profesional mostró una clara madurez al asumir que la credibilidad futura de la disciplina dependerá no solo de la calidad de las conversaciones, el “Aha moment” de los clientes y la relación cercana coach- coachee, sino también de su capacidad para demostrar resultados mediante indicadores de transformación, retorno de la inversión y generación de valor para las organizaciones y la sociedad.
En cuarto lugar, emergió con fuerza una comprensión más amplia del desarrollo humano. La incorporación de la neurociencia, la conciencia corporal y la humanidad compartida mostró que el aprendizaje no podía reducirse a procesos cognitivos. El cuerpo, las emociones y la calidad de la presencia comenzaron a ocupar un lugar cada vez más central en la práctica profesional.
Finalmente, la conversación evidenció una expansión del propósito del coaching hacia ámbitos tradicionalmente considerados periféricos: la sostenibilidad, la inclusión, el bienestar colectivo y el desarrollo de comunidades. Esta ampliación no representó una pérdida de foco; por el contrario, expresó una comprensión más madura del impacto que el coaching puede generar cuando se integra a los grandes desafíos contemporáneos.
Estas tendencias no deberían entenderse como modas pasajeras. Constituyeron señales consistentes de una disciplina que estaba redefiniendo su identidad para responder a un entorno caracterizado por la complejidad, la incertidumbre y la aceleración tecnológica.
Una reflexión desde la Dirección de Programación
Asumir la Dirección de Programación del Congreso Latinoamericano de Coaching ICF Chile 2026 significó una experiencia profundamente desafiante y, al mismo tiempo, extraordinariamente enriquecedora, además porque lo hicimos en equipo, con conversaciones, reflexionando en conjunto quienes y qué es lo que queríamos reflejar en este Congreso. El principal propósito fue construir un programa académico que representara la diversidad del coaching contemporáneo sin renunciar al rigor, la evidencia y la excelencia profesional que promueve la International Coaching Federation.
Desde el inicio, la intención no fue reunir simplemente a destacados expositores internacionales. El desafío consistió en diseñar una conversación. Una conversación capaz de conectar perspectivas diversas, promover el pensamiento crítico y ofrecer a los participantes una visión amplia sobre el momento histórico que vive nuestra profesión.
Ese objetivo orientó cada decisión de programación: la selección de conferencistas con credenciales internacionales vigentes, la incorporación de disciplinas complementarias como la neurociencia, la prospectiva y la inteligencia artificial, el equilibrio entre evidencia científica y experiencia práctica, y la búsqueda permanente de conversaciones que desafiaran nuestras propias certezas.
Mirando el congreso en retrospectiva, considero que el principal aprendizaje no estuvo únicamente en el contenido de cada presentación, sino en la conversación que se produjo entre ellas. Fue precisamente esa conversación la que permitió reconocer patrones, identificar convergencias y comprender que el coaching está atravesando una etapa de profunda evolución.
Como directora de programación, esa fue quizás la mayor confirmación del trabajo realizado: comprobar que una arquitectura académica cuidadosamente diseñada puede convertirse en mucho más que una agenda de actividades. Puede transformarse en un espacio donde una comunidad profesional comienza a construir una comprensión compartida sobre su propio futuro.
Conclusiones: ¿está Latinoamérica llamada a liderar la próxima evolución del coaching?
Todo congreso deja aprendizajes. Algunos aportan nuevas herramientas; otros actualizan conocimientos o fortalecen redes profesionales. Sin embargo, muy pocos logran modificar la forma en que una comunidad comprende su propia disciplina.
El Congreso Latinoamericano de Coaching ICF Chile 2026 produjo precisamente ese efecto. Más que ofrecer respuestas definitivas, instaló nuevas preguntas. ¿Cómo preservar la esencia profundamente humana del coaching en un mundo crecientemente mediado por tecnologías inteligentes? ¿Cómo acompañar organizaciones que operan en contextos BANI sin caer en soluciones simplistas? ¿Cómo sostener estándares éticos cada vez más exigentes mientras la profesión amplía su campo de acción? ¿Cómo demostrar impacto sin perder de vista que el desarrollo humano trasciende aquello que puede medirse?
Responder a estas preguntas requerirá investigación, innovación, diálogo interdisciplinario y una comunidad profesional dispuesta a aprender continuamente. Sin embargo, el congreso permitió advertir algo que trasciende esas interrogantes: América Latina posee condiciones singulares para contribuir a esa conversación global.
Nuestra región ha desarrollado una tradición particularmente fértil en pensamiento sistémico, ontología del lenguaje, aprendizaje experiencial, trabajo comunitario y liderazgo relacional. Lejos de constituir una periferia intelectual, estos aportes dialogan hoy con algunos de los debates más avanzados sobre desarrollo humano, inteligencia colectiva y transformación organizacional.
Quizás esa fue la principal conclusión que dejó el encuentro. El futuro del coaching no dependerá únicamente del avance tecnológico ni de la sofisticación de nuevas metodologías. Dependerá de nuestra capacidad para seguir construyendo una profesión profundamente humana, éticamente sólida, intelectualmente rigurosa y comprometida con generar valor para las personas, las organizaciones y la sociedad.
En ese camino, el Congreso Latinoamericano de Coaching ICF Chile 2026 no representó un punto de llegada. Constituyó el inicio de una conversación que, probablemente y así lo soñamos, marcará la próxima etapa del coaching profesional en nuestra región. Y si las conversaciones crean futuros —como tantas veces recordamos quienes ejercemos esta profesión—, la conversación que comenzó en Santiago dejó una convicción difícil de ignorar: Latinoamérica ya no solo está participando en la evolución del coaching mundial. Está comenzando a contribuir activamente a definirla.
Desde un lunes nublado y descansando en mi cama, comparto estas reflexiones.
Erika Salazar Maestri
Coach MCC
Directorio ICF- Chile
2026
