
Una cultura de coaching en una organización es un entorno en el que el coaching se valora, se practica y se fomenta como una parte integral de la forma en que se llevan a cabo las operaciones y se gestionan las relaciones. Esto implica que el coaching no se limita solo a los gerentes o líderes, sino que se extiende a todos los niveles de la organización.
La cultura en una organización es la “forma en la que hacemos las cosas” y el Coaching es una herramienta hoy muy utilizada que promueve y pone en práctica el cómo hacemos lo que hacemos…
Que no es de cualquier maneras, veamos.
En una cultura de coaching:
Se fomenta el aprendizaje continuo: Se valoran las experiencias tanto de éxito como de fracaso como posibilidades de aprendizaje.
Hay espacios de escucha efectiva: existen espacios de confianza donde los colaboradores se sienten escuchados y donde hay apertura a distintos puntos de vista y distintas miradas.
Se valoran las Preguntas: las preguntas son vistas como una posibilidad de mirar las cosas de manera distinta, de aprender, de innovar y de abrir nuevas posibilidades futuras, hay espacios para el nacimiento de nuevas preguntas.
Se promueve la retroalimentación constructiva: Existen espacios de retroalimentación honesta y constructiva para ayudar a las personas a identificar sus fortalezas y áreas de mejora. Esta retroalimentación se da de manera regular y en un ambiente de confianza.
Se valora la colaboración: se construyen espacios donde conviven distintas miradas y perspectivas y eso es una posibilidad de innovación, creación y colaboración.
Se declaran quiebres: hay espacio para no estar de acuerdo sin correr riesgos y sin que eso signifique un conflicto, sino una posibilidad de enmendar un camino o revisar un proceso.
Se gestionan y valoran las emociones: ya que son vistas como posibilidades de acción tanto individual como en los equipos y como la fuente de los resultados posibles.
Se gestionan compromisos y acuerdos de manera efectiva: pues existen conversaciones claras orientadas a obtener resultados, hay espacio para la negociación, para decir que no y para pedir ayuda.
Se valoras las diferencias: pues se entiende que todos somos observadores del mundo distintos y que en la diversidad de interpretaciones y miradas está la posibilidad de agregar valor.
Se promueve la confianza: como pilar del relacionamiento y trabajo en equipo, se construyen y cuidan contextos que permitan mostrarme auténticamente en el equipo.
La cultura de Coaching nos permite trabajar pilares claros en los equipos y organizaciones donde sobre todo, el saber conversar juega un papel fundamental en todas las relaciones y el sistema relacional de la organización.
En resumen, una cultura de coaching en una organización promueve el crecimiento, el aprendizaje y el desarrollo de las personas, lo que a su vez contribuye al éxito general de la organización.
¿Y tu Organización tiene Cultura de Coaching?
Erika Salazar M.
Socia- Directora
Consultora de Desarrollo Organizacional Escala Humana
Escuela de Coaching Fractal Aprendizaje Humano
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