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Incertidumbre la cara oculta de las Expectativas




Solemos vivir en torno a las expectativas al punto que muchas veces decidimos enfrentar las dificultades, tanto las de nuestra vida personal como las profesionales, desde nuestras expectativas. Buscamos solucionar lo que no está a nuestro alcance con frases como “Debería pasar esto…”, “Juanito tiene que hacer aquello…”, “Podrían haberlo hecho de esta otra forma”.


Esto es más habitual de lo que creemos y lo peor de todo, es que somos prácticamente adictos a las expectativas.


La idea no es satanizarlas, si no generar conciencia al respecto, mirarlas y entenderlas para que de una u otra manera podamos hacer algo distinto a lo que hacemos habitualmente con ellas.


Las expectativas por lo general están puestas en nuestro locus de control externo y casi siempre nos sirven para predecir el futuro o articular salidas airosas de por qué algo no resultó como se esperaba. Las expectativas entonces, lo que hacen es ayudarnos a entregarnos preciosas explicaciones tranquilizadoras cuando las cosas no funcionan como esperábamos, generalmente liberándonos de toda responsabilidad y si tenemos suerte de toda preocupación, nos ayudan a poner todo afuera, en el mundo, donde el “mundo” y “los otros” no hicieron lo que tenían que hacer… para que pasara que lo que tenía que pasar.

Gracias a este mecanismo expectativas-explicaciones nos despegamos de cómo son las cosas y nos alejamos de la realidad dolorosa, donde yo tengo responsabilidad en lo que me ocurre.


Desde la mirada del coaching podemos hacer algunas reflexiones al respecto, hemos descubierto que las expectativas generalmente son una fuente de dolor, sufrimiento, desazón y frustración. En ocasiones cuando no se cumple el constructo que hemos diseñado con tanto cuidado y en el que hemos invertido tanta energía y si a eso le sumamos el que en ocasiones no compartimos esas expectativas con otros, esperando que las adivinen, puede pasar que tendamos a enojarnos y alejarnos de quienes nos rodean, generándonos a nosotros y a nuestro entorno un estado emocional nocivo, donde las conversaciones recurrentes pueden ser…. “¿Cómo son tan …?”, “¿Cómo no entienden?”, “¿Por qué hicieron eso?”, estas son frases que se repiten cuando nuestras expectativas no son satisfechas ¿Cuáles son las tuyas?


Es entonces cuando nos invade una sensación de vacío profundo que muchas veces es tan fuerte que nos inmoviliza.


¿Porqué decimos que la incertidumbre es la cara oculta de las expectativas?



Las expectativas son una trampa mortal de nuestro cerebro.


Aquí es donde las cosas empiezan a tomar sentido, nuestro cerebro encuentra en las expectativas un anestésico perfecto, algo que reduce el estrés propio de nuestros días, que cosa puede ser más estresante que la incertidumbre, incerteza de lo que va a suceder, perdida de control, miedo, son solo algunos sinónimos con los que podemos co-existir, y en estos tiempos donde la incertidumbre es una constante en los distintos dominios de nuestra vida, se vuelve todo aún más estresante.


Nuestro cerebro está diseñado magistralmente para sobrevivir por lo tanto la respuesta de nuestro sistema nervioso autónomo, frente a situaciones de estrés se reduce a Luchar o Huir.


Cuando nos enfrentamos a estos procesos de incertidumbre es cuando nuestro cerebro instala la expectativa como un mecanismo anestésico, que busca predecir un suceso o un comportamiento; la sola idea de predecir lo que va a suceder nos entrega una falsa sensación de control, tranquilidad y certeza.


Es un juego complejo al que nuestro cerebro nos invita a participar a diario, generando miles de posibilidades, donde constantemente vamos desechando muchas de ellas y sólo nos quedamos con las que nos parecen más plausibles o implican un menor gasto energético.


Mis expectativas son sólo mías


Esta es otra complicación de las expectativas ya que solo me pertenecen a mi, a mi constructo, a mi mundo de explicaciones y lo que para mi puede ser perfectamente lógico para otra persona puede ser totalmente irracional.


Por eso las expectativas son complejas, porque también si miramos profundamente su función social mas allá de “tranquilizarnos temporalmente”, lentamente nos aíslan y nos dejan jugando solos con nuestra propia realidad; alejado de la conexión con otros y el entorno.


Explicado en simple una expectativa es el remedio que reduce el síntoma y nos adormece en espera que las cosas sucedan como “deberían” suceder. No pudiendo resolver la incertidumbre subyacente que generara dolor una vez develado el miedo real frente a la situación.


Es por esto por lo que las expectativas muchas veces nos dejan inmóviles, sin capacidad de actuar, esperando que lo que esperamos que suceda, ocurra, y nos deja muchas veces vulnerables y sin herramientas frente al miedo que aparece detrás de aquella explicación que creímos había resuelto todo.


Como Coaches llevamos años acompañando a otros, develando expectativas tan arraigadas que se transforman en falsas promesas; nuestro rol es acompañar a otros a mirar el observador que están siendo, y es aquí donde hay un punto de inflexión, esto es lo que aprendimos todos quienes nos hemos certificado, sin embargo, una pregunta que nos parece relevante es ¿Para qué mirar el observador? … el mismo modelo nos muestra la respuesta y esta es el obtener resultados.


Los resultados muchas veces son mal vistos por el mundo del coaching ontológico, sin embargo, el ser feliz también puede ser catalogado como un resultado…


En los últimos años de trabajo hemos diseñado varias maneras de trabajar las expectativas y de alcanzar los resultados que esperamos.


Te invitamos a cambiar la expectativa por la esperanza…. Entendiendo a esta última como esperar en confianza.


Este sutil cambio te devuelve el poder, ya que la esperanza está puesta en el locus de control interno, dado que el proceso reflexivo te lleva a confiar en que hiciste todo lo que tenias que hacer para que ocurra lo que quieres que suceda.


Desde el lenguaje te invitamos a revisar tus procesos lógicos de pensamiento y tus juicios maestros, ya que estos actúan como toboganes que te llevan siempre al mismo lugar y es en este ámbito donde el ciclo de acción efectiva juega un rol importantisimo.


Te invitamos a trabajar en tu gestión emocional, ya que nuestra experiencia de los últimos 5 años nos ha permitido diseñar y validar procesos y modelos simples que sin duda facilitan un cambio real y profundo de tu observador. La emociones nos permiten actuar y desde nuestro actuar nacen nuestros resultados, cambia tus emociones, cambia tus resultados.


Desde lo corporal, la invitación es a observar dos espacios relevantes, los espacios de recurrencia y los automatismos en los que estamos inmersos y nuestro actuar o comportamiento, los que generan un lugar relacional que puede estar alineado o no con nuestros resultados.


Esperamos haber contribuido a la reflexión y no dudes en contactarnos para conversar o profundizar en las distintas temáticas en las que estamos trabajando.


Sergio Auad

info@ehumana.cl









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